Este año se han ido varios iconos de la cultura popular y bueno, yo no soy mucho de formar parte de la legión de fans abandonados, ni mucho menos pero dentro de todo, hay una celebración que no me puedo dejar de lado, más siendo de aquella generación que creció y supo de la irreverencia, el proceso tortuoso de creación literaria, las drogas y la dualidad del individuo, gracias a la literatura y obscenidad de aquel viejo indecente y su infinita magia; Charles Bukowski, quien cumpliría 94 años este 16 de Agosto pasado, y que con su puntual y justa ironía me ha ofrecido un nuevo vistazo de realidad, un susurro en el que se escucha "Roll the dice"… ¡joder! eso que han pasado ya 10 años desde que me encontró mi primer libro Bukowskiano (sé que no soy de llevar cuentas, pero esta esta grabada en mi memoria porque es justo la cantidad de años que llevo de conocer al amor de mi vida, fue él quien nos presentó) y Hank sigue volándome la tapa de los sesos, enseñando que todos podemos ser nuestro propio antihéroe, así que hay que entregarse a todo con corazón y alma, go all the way or don't go at all, así como no se puede ser un amigo a medias, o querer a medias.
En fin, una cosa lleva a la otra, y el estado de la cuestión sigue en cuerda floja… a veces uno se ve cansado de estar en esa posición de confrontación ante el conflicto, a veces prefiero alejarme de las personas que ya no aportan nada a mi vida, por respeto a su recuerdo y por amor a su actual fantasma, de pronto se hace claro donde están mis lealtades y a quien le ofrezco mi tiempo para compartirme en el del otro.
Me parece justo decir que no cuento a mis amigos con los dedos de la mano porque significaría que he perdido uno, y porque nunca ha importado la cantidad sino ese espectro, esa gama de sentimientos y emociones, de recuerdos, de éxitos, de sueños, de pesadillas, de sonrisas compartidas que no van de cuantos, sino de comos, y aquellos que considero mi familia tienen los mejores comos para amarme.
Le deseo lo mejor aquella personita D.K. esperando que cumpla sus metas, y que la vida le permita crecer y de pronto abrirse un poco más a ella. Quizás así como a Buko, haya que celebrar aunque sea la ausencia, porque así se mantiene vivo el recuerdo.
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