viernes, 15 de agosto de 2014

A call to friendship (carta para mi segunda familia; mis amigos)

De pronto te encuentras en ese momento histórico personal, en el que te enfrentas a tu segunda familia; los amigos, y te das cuenta que en toda agrupación so call "familia", te vas a llevar unos buenos rounds antes de que los ajustes sean efectivos.

El estado de la cuestión (ya que es necesario un poco de contexto, para guardar las memorias mas no revivir el recuerdo); va de uno de los miembros de mi segunda familia, y el enfrentamiento sobre toma de actitudes, un diálogo sobre el concepto "amistad" y el como salvaguardar la integridad de esta.

Y bueno... los eventos se fueron dando dosificadamente o quizás en la universidad siempre fue así, pero estábamos destinados a vernos aunque fuese un par de hrs al día, de ahí hasta que salimos de nuestra Alma Mater siempre nos preocupamos por construir un lazo fuerte lleno de buenas vibras, de palabras de aliento, de sana competitividad intelectual y de compartirnos emocional y físicamente. Estuvimos presentes "todos para uno y uno para todos". Después vino el golpe de realidad, la vida después de la rutina universitaria, esa que va de terminar el ciclo y titularse, darse cuenta de las verdaderos gustos y nuestras verdaderas aptitudes, de cambiar de camino o de reforzar la marcha, de establecernos con una pareja y hacer un equipo de risas y amor y respeto, o de buscar un mismo ritmo con alguien, de luchas y de reajustes sentimentales, pero siempre con la seguridad de poder parar un poco, respirar y darle un abrazo al mosquetero de junto y recibirlo.

Puede que todo este fenómeno y reajuste, sea un paso (algo difícil, hay que confesar), hacia dejar un fundamento mucho más fuerte de lo que un grupo de personas que se aman y se preocupan el uno por el otro pueden hacer y lograr cuando se unen para compartirse como humanos, sin tapujos y sin inhibiciones. Un paso (creo yo) a construir una amistad que no solo procure el cuidado del otro, sino también su crecimiento y desarrollo, su disfrute y su comodidad. Una amistad que logre hacernos equipo y que eso nos lleve a conseguir todos nuestros sueños. Estar felices por el otro, a no sentirnos lejos, o en una posición de desigualdad dadas las circunstancias laborales, académicas o familiares (familia nuclear), o de pareja por las que este pasando, a mantenernos fuertes y honestos para con nosotros mismos y para con el otro.

Es quizás un paso hacia la madurez de nuestra amistad y de nosotros mismos como personas, me parece, que ser capaz de aceptar que a veces es necesario un cambio o un ajuste de nuestra visión del mundo, es algo valiosísimo y digno de respeto y paciencia. La lección de aprender a ver lo humano en el otro, esa otredad de la que tanto se nos hablo en teoría, es ahora donde venimos a ponerla en práctica, en este, nuestro primer filtro hacia lo social (ya siendo adultos, con una educación importante), en el que vamos desarrollando sentido de comunidad y de equipo, dos criterios que nos brinda el mantener un grupo de amigos que comparten su vida. Y no dejar de lado la importante lección de comunicación que se va aprendiendo conforme tus amigos se convierten en tu familia, ese acto de compartirse en lo banal y en lo relevante, de cultivar y fomentar las acciones que unan y no que dividan, de buscarse y de procurar los momentos de convivencia y charla, de saber que el otro estará ahí aunque sea para compartir una taza de café o una película, incluso el silencio o la imagen de la sierra y las nubes.

Quizás también es un paso para hacer crecer nuestra familia y poder integrar a otros a nuestra búsqueda por la felicidad, nuestros sueños y por el alcance de aquello que consideramos importante. Puede que este momento funja como parte aguas de uno nuevo para nuestra amistad.

Se nos presentan hoy en día diálogos cargados de emoción y sentimientos, algunos heridos, otros molestos, otros me atrevo a decir, llenos de positividad ante la circunstancia, esperando encontrar bálsamo para la cizalla, y es que aunque nos duela, las revoluciones empiezan así, algo atropelladas, pero buscando un mismo objetivo y planteando estrategia y técnica de alcance. Habrá que insistir a veces en la confrontación siempre y cuando se busque y pretenda la solución, no el dolo ni la apertura de cicatrices, sin justificar y sin alzar tribunal contra nadie, sin juzgar, porque el que juzga no esta viendo el panorama completo, solo la parte que le interesa, pero también sin sentirse víctima del contexto, porque sino se deja de apoyar el logro del objetivo, y me atrevo a decir, que buscamos mantenernos unidos y felices.

En el ahora y en lo que viene, mi corazón esta repartido entre un grupo de personas que se desbordan de tan especiales, de tan únicos, de tan increíbles, de tan mágicos, de tan pasionales, de tan inteligentes, de tan hechos de amor y lucha, de conflicto y paz, de proyectos y metas.

Todos mis amigos están locos y que bueno que así sea, ya lo dijo Buko ;)

Venga, que la locura no se apague, que el compromiso se mantenga, que la lucha continue, que los mosqueteros se reúnan, que el objetivo se alcance, que se compartan las experiencias.

No hay que olvidar que esta es la chance que se nos da para construir la familia y las relaciones interpersonales que nos merecemos, porque somos personas que se entregan y se comprometen, que valoran el espíritu no solo el cuerpo y lo material. Este es nuestro momento de corregir algunas actitudes, de redirigir algunos hábitos y conductas en pos de reforzar nuestra amistad, y de dar un paso más allá de nuestra zona de confort, dejar a un lado nuestra introspección para abrirnos a aquellos que nos aman, y nos procuran, a aquellos que se interesan por lo que somos, por lo que queremos, por lo que buscamos, por lo que nos duele, por lo que nos entusiasma, aquellos que van a estar presentes de una u otra manera en los momentos especiales de nuestro existir y que van hacer de ese momento algo mucho más bello con su presencia y sus palabras, su forma de ser y su manera de ver la vida.

Los amo, y les dejo aquí un poquito de lo que siente mi espíritu, me quedo vulnerable pero dispuesta a superar los retos de ser humano, amigo, persona, y pareja.


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