martes, 13 de octubre de 2020

El estigma del paradigma, es una paradoja

 Merece lo que sueñas dice Octavio Paz.

Siempre me pregunté qué cruz sería llevar el apellido Paz a cuestas durante tu vida. Porque si no eres una persona pacífica, el chiste se cuenta solo. 

Uno de los antónimos de paz es la intranquilidad, veneno  suavecito ese de sentirse inquieta, puede ser por la duda o el agobio, la frustración o el dolor literal de espíritu. 

Paz también dice que "..."la Tierra para crear devora. Cada que leo esa frase no puedo evitar sentirme intimidada, la releo y de pronto me parece de lo más bello... brutal que pueda tragarse todo lo que me roba la tranquilidad, todo lo que me duele y lo convierta en algo hermoso.

Así fue que después de una de las mudanzas  y cambios más radicales de mi vida, me fui a San  José a comer hongos con J. en pos de que Meztli se llevará lo que perturba. Sanación ha sido de esos verbos que se vuelven mantras en la vida cuando uno comienza a valorar la corporeidad en este mundo. La redistribución de la sensibilidad. 

Paul Éluard menciona que; "Hay otros mundos. Están en este. Conviene experimentarlos". Vaya que lo tomo y subo la apuesta a que conviene experimentarlos y entregarse a los rituales. En mi casa a la magia, a la sanación [mental, emocional, física y espiritual], al redescubrimiento personal, a la búsqueda de mi propósito.

¿Qué  hacer? ¿Mandar todo al carajo? ¿Escapar? ¿Comenzar de nuevo? ¿Qué pasaría? ¿Pasaría algo?

Nunca he sabido poner las cosas en la balanza. Los sentimientos siempre me pesan mucho más. 

¿Habrá preguntas que es mejor dejar sin responder?

Cedo ante el sin control aparente, ante el desorden entrópico de las cosas, ante la continua redistribución de la sensibilidad a través de mis sentidos que me brindan una impresión general del ser. Aunque se vuelva raro. Aunque sienta que dejo de ser yo por un momento.

De cualquier manera siempre vamos a sentir más aquí, y más allá. En decenas de "aquí" en decenas de "allá". Zonas oscuras que serán claras. Zonas ligeras que serán pesadas.  Lo dijo Michaux en -Conocimiento por los abismos-. 

Esa puta delgada línea entre las Zonas de confort y las Zonas de derrumbe. Días de arriba y abajo. Sentimientos de adentro y afuera. Preguntas en diagonal. 

Hay una oscura región donde lo uno es todavía lo otro. 

Definitivamente hay preguntas que es mejor dejar sin responder hasta que llegue el momento para hacerlas, para revisitarlas, para revelarlas con magia, con otra luz.

Respetar el Principio de incertidumbre.

No sólo es creer, es crear. Ahí es donde se quiebran los paradigmas. 

Este conocerme para creer, para crear, será de esas excursiones a lo irracional, al misterio de mí misma donde no regreso, caigo. Tengo que aprender a navegarme en todas las  mareas de forma distinta, con más cuidado,  cuidado también de los peligros que corresponden a nuestra era. 

A veces me parece que la sensación de tiempo en fuga puede ser pasión por el mundo, pero poca pasión por vivir. Puede que el tiempo no sea la única forma de medir nuestro estar en el mundo. 

Bolaño decía; "Ahora no hay tiempo para aburrirse, la felicidad desapareció en algún lugar de la tierra y solo queda el asombro". Brutalmente bello eso que dice Roberto. 

Se nos concede la habilidad de cambiar el mundo y divertirnos haciéndolo, de aspirar a los mayores objetivos de la vida. Los alquimistas hablan del secreto de la unión "Misterium Coniunctionis" como el objetivo de la gran obra. Armonía entre cielo y tierra. Todo en la medida justa, que alguien se explique esto de la medida justa, que a mi me tiene rompiéndome la cabeza [lo revisitaré próximamente].

Tengo la impresión de que el cosmos me quiere decir algo, que hay mensajes que van por olas, energía que te sorprende, un golpe al corazón o la psique. Comienzo a pensar que las mayores obras sí que son las que duran toda la vida. Solía creer que había que aventarse a todos los abismos, cada una de las veces que se presentará alguno por ahí. La felicidad efímera de "vivir el momento". Ahora creo en los caminos largos, en un mar extenso, en los sentimientos oceánicos. Un licuar la solidez del mundo, del tiempo, un proyecto que ocupe toda una vida; el misterio de la unificación para despertar el Yo superior que albergamos en el interior.  La licuefacción para que todo fluya. Un cambio de la materia que sobrepase los estados básicos, neutrales, la apatía, que remplace la falta de voluntad. 

Alguimia ¿sabes? El estado de tensión y equilibrio está en la verdadera voluntad legendaria; una vida bien vivida. 

Cuando la voluntad personal y la voluntad del destino se juntan son lo más poderoso y sigue siendo un dar y recibir del cosmos, para el espíritu, hay que hacer nuestra parte para que todo este movimiento siga su curso.

Ahora se que el infierno no son los otros, es el perfeccionamiento constante. Parece que en el mensaje cósmico [que no es exclusivo para mi, sino para todos] esta el agarrar las contradicciones con las dos manos para permitirnos ver las cosas como son y no a pesar de ello, sino precisamente debido a ello, ayudar a nuestra voluntad personal a alcanzar su objetivo. 

Me atrapa la idea de que puedo llegar a estar chill y zen sabiendo que mi propósito esta en el cambio, en la transformación, en la transmutación, en recibir lo que me manda el cosmos con más templanza, en la medida justa -ya llegará a mí luz sobre el concepto-, tomar de todas la posibilidades, de todos los multiversos donde mi energía resuena y es eco de mi milenario espíritu, la que mi intuición elija. 

Es cabrón de pronto sólo nombrarlo, poder decirlo en voz alta;

¡Creo en la magia y existe un aquelarre como prueba¡ 

Unos seres de luz que se suman a lo que entiendes por místico, son espíritus de alto vuelo, venaditxs, maestrxs. 

También la amistad es de esos actos que ocupan toda una vida y de verlo con los ojos y el corazón correctos, se entiende de sobra que los amigos son también parte de la obra de nuestras vidas. La alegría sana de vivir te la otorga ese confiar infinito en otro ser humano, uno al que nombrar amiga, hermana... amigo, hermano. 

Toda esta gente, estos seres de luz suben la barra cada vez más, van que vuelan, pero por ahora por inquieta me toca ir un poco más pian pianito, con calma, para volar primero se me exigen  horas de suelo, horas espíritu. 

De pronto me gana la insurrección y quiero hacerlo todo, saberlo todo, llenarlo todo, me asusto, me culpo, me deprimo y luego me echo porras, lo hago pero entre eso y aquello olvido disfrutar lo que vivo, incluso la tensión de la materia, del sentir. Al fin y al cabo no es como si me hubiera  planteado una vida sin sobresaltos y errores, pero creo en dejar un par de malos hábitos que he agarrado en el camino y que sin duda alguna me han hecho más miedosa, más perfeccionista, más vanidosa, más secretiva, más ambivalente, más crítica, menos cariñosa, menos comprensiva, menos amorosa, menos segura de  mi misma, de mi intuición. He hecho cosas que van en contra de todo lo que soy y vaya que esos actos te quiebran y te construyen no siempre desde un lugar de amor, sino de venganza, de soledad, de egocentrismo. 

 A veces no puedo dormir y escucho mi respiración agitadísima, pienso en ese lugar que se repite en mis sueños que es como una casa-laberinto donde guardo todo lo que no estoy lista para afrontar de mi vida, de mis sueños. Dejo mis ojos abiertos para no habitar esos espacios y no puedo dejar de pensar en que todo se puede  ir a la mierda, en lo peor que me puedo imaginar. La noche alberga muchos conjuros y sé que me he puestos unos muy densos. Invocando demonios y manifestaciones super perversas. Me toca aligerar esos conjuros. Volver a dormir sin emociones vagabundas. 

Cuando recién llegué a Etla, comencé a ver los cerros que nos rodean, se tornan azules casi todos los días. Las montañas azules son en el tarot el símbolo de la unificación, del matrimonio entre cielo tierra, una suerte de armonía entre dualidades. Me imagino que esas montañas serán el perfecto recordatorio de mi propósito de unificar mis aciertos y fallas. Armonizar con quien soy y con la persona que me estoy convirtiendo. Este viaje de autoconocimiento, de volver al origen de mis reacciones y relaciones, de querer adaptarme mejor al entorno esta siendo de lo más cabrón y difícil.

Claro, me ha resultado de lo más difícil sentarme a darle orden a todo lo que vivo desde que vivo en constante cambio. Vaya que putada el reajuste de prioridades ahora que cuento con la disposición de mirar hacia dentro, de señalar lo que no esta bien pero con ternura y sin incriminarme. 

El amor propio siempre se trato [al menos para  mi] de saber estar con uno mismo  S I E M P R E, incluso cuando no somos nuestra persona favorita. Querer serlo aun cuando nos tratamos de probar lo contrario. Hay que aprender a caminar otra vez, a hablar, a ser sin temblar. 

También fue Bolaño quien dijo alguna vez; Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto y olvidarás. Y yo le creo.  Le sumo a la frase de Roberto, "olvidarás y serás libre".

Una apuesta más con del destino, me juego la sanidad por la ligereza del espíritu. Elegí mi batalla y es contra mi. Uno siempre lo sabe, el enemigo esta dentro, a lo Legion.

Creo que me he cansado de esquivar la mirada cuando me miro al espejo por mucho tiempo, que me canso lo errático de mi andar, de mi pensamiento. Quiero verme a los ojos y a los otros con perspectiva nueva. Propósitos de toda una vida, aunque la paciencia no sea lo mío, va tener que serlo tarde que temprano. Hasta yo me canso de mis necedades.

Se avecina un siguiente viaje a San Josecito, en busca de la medicina, del honguito, desde ahí escucho más claro a la montaña. Voy a saldar una deuda con P., a cerrar un ciclo cinematográfico y espiritual como se merece. Ya soñé el viaje, soñé el camino, soñé el frío, el té. Recibo con amor lo que me quieran enseñar y compartir los hongos... y mi espíritu. Me toca dejarle hablar sin miedo. La segunda luna llena de Octubre traerá consigo mensajes, lo sé. 

Es necesario un reinicio a esa magia que siempre otorga Oaxaca y en lo particular San José. Acepto que crezco donde nace lo sagrado y debo portarme a la altura. Dejar que las visiones sean claras y que se hagan realidad sin tanto rodeo existencial. Mis hermanas me han confirmado la sospecha de que este camino no lo recorro sola, que la búsqueda espiritual y de autoconocimiento van de la mano con ellas. Pura medicina mis mujeres magia, que con todo y mi cabeza dura siempre saben tocarme el corazón y sacudirme para despertar el alma. Comenzó también una nueva era de las brujas, una donde nos comunicamos plenamente, donde compartimos nuestros dones y el camino que ofrendamos. Nos reconocemos y reconocemos a la otra. Estamos aprendiendo a nombrar los sentimientos, las nuevos conceptos para los nuevos rituales, para las nuevas visiones. 

A veces se me hace tan fácil soltar ese cable a tierra, las líneas directas al cosmos, que asusta esa capacidad de reacción cuando quisiera mejorarla para las experiencias que en serio importan. Parece un berrinche existencial, me cuesta compartir estas inquietudes con otras personas porque sé que el mundo esta sufriendo de varios males. Igual creo fielmente que sin equilibrio e inteligencia energética mucho no vamos a poder dar ni recibir de nada ni de nadie. 



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