Sensación
de libertad e impermanencia
Partí de
Ciudad Monstruo por un mes hacia un pueblito en Sonora donde daría por segunda
vez, el taller de cine documental y tenía la potente motivación de terminar
allá de escuchar unos audios de mi documental y escribir mi tesis teórica para
darle cran por fin a la maestría. Recuerdo estar nerviosa sobre mi colega de
trabajo, él y la brujita de la luz tuvieron un encuentro extraño e iba muy
predispuesta sobre su carácter y maneras de ser como docente.
La neta no
quería pasar un mes con alguien que considero manipulador y medio perverso
haciendo algo que considero super noble y brutalmente bello, que es enseñar
cine a seres humanos abiertos a la posibilidad de amar lo cinematográfico y
particularmente el cine documental (que es mi mero mole).
Dejé que el
tiempo definiera mi posición sobre su espíritu y no toqué más el tema, excepto
en el aeropuerto antes de partir, que terminé por confesarle a Trillo algunas
de mis intrigas sobre el carácter de este individuo, esto, mientras el señor en
cuestión recibía a una española que llegaba para rentarle su depa unos días, y
Trillo y yo tomábamos un expreso en la sala de espera de Aeroméxico, previo a
que todo lo del Covid-19 estallara. Me dijo que le preocupaba un poco la
afinidad de personalidades pero que todo estaría bien. Me calma mucho ese man, así
que decidí hacerle caso, además es el jefazo y sé que la sinceridad es la mejor
política en este caso.
Llegando a
Nacozari me sentí como en casa, todo el mundo me recordaba del primer taller, y
de pronto todas mis preocupaciones se desvanecieron entre carne asada y charlas
con la gente del pueblo.
Me toco el
mismo cuarto de la última vez y desempaqué como si fuera cualquier cosa,
comenzamos nuestras rutinas, a planear la convocatoria del taller, a
entrevistar a los posibles candidatos, casi todxs mujeres y a planear
filmaciones con los chicxs de las generaciones anteriores.
Edson, el
colega perverdsón, en realidad pasó la mayoría del tiempo encerrado editando,
porque además de profe, es editor del taller y mientras tanto, Trillo se
encargaba de todo lo de producción, administración y relaciones públicas.
Vinieron los
jefazos de GM los primeros días del taller a unos festejos que tenía el pueblo
y todo marchaba normal, incluso con todo y los comentarios de los directivos
sobre el color de mi cabello (rojo) y mi vestimenta reveladora, todo estaba en
calma. Claramente entiendo el protocolo y la imagen que tienen que dar al mundo,
pero vaya, fue gracioso estar por primera vez en una posición donde esos
detalles tienen importancia. Unas por otras, además estoy ahí para hacer cine y
comunidad cinematográfica y eso rebasa cualquier critica que tengan personas
que solo veo dos veces al año. Trillo tuvo todo el tacto del mundo para pasarme
ese mensaje y se lo agradecí, después esto será importante porque tuvimos otra
plática sobre el desempeño de Edson y el mío bajo este contexto y en lo que
viene del taller. Ya contaré más adelante algo al respecto.
Volviendo al
relato… Trillo estaba en eso, yo estaba acoplándome al ritmo del pueblo, salía
a caminar casi todas las mañanas, a hacer foto y video, el taller por la tarde
y chamba de escritorio por las noches, las primeras estaba super decidida en
retomar la escritura de la tesis, pero después de cenar y jugar continental con
los mushashxs, el home office etc.…, como que no tenía mucha energía para más.
Ya para ese
momento, que no habían sido más que un par de días, tenemos rutina, amigos,
chamba, cine, algo de drama con los directivos… -vida, tú y yo… todo bien-, hasta
que un fin de semana Trillo se lanza a Douglas, Arizona con el jefe de jefes a
una suerte de hike por las montañas y
cuando volvió un par de días después estalló todo lo de la pandemia.
A ver, me
senté un momento en mi cama, sobre dos cobertores rojo Grupo México, y pensé; en
contexto… estoy super lejos de Ciudad Monstruo y no recibo muchas noticias
porque mis fuentes pretendo que sean muy serias y las tengo bloqueadas y
censuradas mientras estoy fuera. Nos íbamos enterando poco a poco. Mis únicas “fuentes”
por así decirlo eran Edson y Trillo, ambos, se informaban de distintos medios y
platicábamos sobre el tema, pero nos sentíamos algo ajenos los primeros días, hasta
que a Edson le cancelaron el vuelo a París, donde se encontraría a su novia
alemana con la que planeaba quedarse indefinidamente. Luego en Casa Grande -que
es donde damos clases- sacó el primero de muchos comunicados sobre la
suspensión de actividades y CHINGESUMADRE eso vaya que nos movió todo el suelo,
el mes del taller se había modificado por completo, no sabíamos donde estábamos
parados respecto a la chamba (money wise
also), a la estadía, al regreso, porque los vuelos estaban suspendidos
también… una de las chicas de administración de Casa Grande nos quería ya
mandar de regreso por tierra hasta México desde Sonora. Nu mames una puta
locura que en cuestión de días se fue desatando.
Por un lado, agradezco un chingo
y fue un privilegio vivir estos primeros momentos lejos y con esta gente porque
finalmente resolvimos continuar las clases individualmente y hacer sesiones con
los alumnos que avanzaran en sus proyectos documentales, por otro lado, la
rebeldía y poco conocimiento que teníamos de cómo se estaban desenvolviendo los
sucesos en la capital y otras mayor
cities nos impulsó en la ingenuidad del momento a seguir filmado con los
veteranos de los otros talleres.
Ahora, no sé si fue la mejor de
las decisiones, pero en ese momento nos ayudó a conseguir una suerte de salud
mental, de estar ocupados, de subirnos al ritmo del pueblo, que cabe decir
Nacozari fue el primer municipio de la republica mexicana con toque de queda like WTF?!. GM se puso las pilas muy
loco, y es que el pueblo básicamente les pertenece, así que las medidas de prevención
no se hicieron esperar. Aún con todo eso, nos sentíamos como distantes a lo que
sucedía en la ciudad y una suerte de histeria extraña se apoderó de nosotros
pensando en nuestras familias y amigos que estaban en la city.
Personalmente me sentí angustiada por mi
hermano y mi padre, ambos doctores, uno pediatra intensivista y el otro
ginecobstetra, ósease que trabajan con sistemas inmunológicos de lo mas
comprometidos, faltaba que mi madre fuera geriátrica para que le diéramos a todas
las casillas un “checked”… en fin mi
cabeza estaba algo nublada con información y sobre-información, me puse en
comunicación con ellos inmediatamente y me transmitieron su calma pero también
la preocupación de que la pandemia era algo real y que se iba a poner la cosa
color de hormiga pero que debíamos seguir las medidas de prevención y mantener
nuestra sana distancia.
Mis mejores amigas también fueron
muy prudentes y se auto-guardaron inmediatamente que estalló todo, por amor a la
humanidad y a su familia. Por ahí todo estaba bien, me sentía tranquila de que
la gente que amo estuviera alerta y cuidándose.
El mundo se caía a pedazos en
otros países, la economía decaía, todo comenzaba a cambiar, en Nacozari las
cosas se ponían también extrañas, filmar en contingencia es una cosa loquísima,
tener a tu cargo la vida de jóvenes y de los personajes de los docus se vuelve
de pronto algo mucho más serio de lo que en condiciones normales ya es. Las
decisiones moral y éticamente de estar fuera de casa se tornaban mas
importantes. No sé, mucha reflexión, muchas charlas con lxs mushashxs,
comenzamos a plantear dar el taller de manera virtual, una suerte de master classes para los alumnos que
vemos con ciertas aptitudes en lo cinematográfico que nos gustaría que profundizaran
y bueno, no sé, le dimos un giro al susto por la ocupación y comenzamos a
delinear como pasaríamos los siguientes días además de seguir filmando y
preparando el taller en su versión digital.
Edson seguía editando, convivimos
con nuestros amigos de Nacozari (Norma, Soledad y Abelardo), se subieron muchos
contenidos a la pagina de GM y continuamos con nuestra rutina, yo me sentía sí,
rara por un lado, pero por otro tranquila porque estaba lejos del caos, de la
histeria, de tantas energías locas,
pensando y hablando mucho, nada de noticias, de pantallas etc.… claro que
extrañaba estar cerca de mi familia y amigos pero había una calma que ahora
estando en la ciudad echo mucho de menos.
De cualquier forma resultó algo
que todavía no sé qué lugar darle en mi cabeza y en el corazón, recordemos que
había ido a Nacozari, si claro, para impartir talleres pero, andaba algo
desencantada conmigo misma sobre mi tesis, el docu para la titulación, mi falta
de motivaciones, mi falta de experiencia, y demás cosillas que de pronto me traían
algo deprimida y estresada y era consciente pero lo estaba comparmentalizando, así
que cuando pasó todo esto de la pandemia, pues dejé la tesis para después y dejó
de tener esa importancia que le había otorgado, el estrés se desvaneció entre
pensar que el espíritu va primero que nada. También me valió verga mucho todo,
no sé, estaba tratando de poner en perspectiva lo que entendía y mis
prioridades cambiaron de la noche a la mañana.
Es raro como todo toma tintes
filosóficos cuando se te remuevan algunos elementos del contexto en el que entiendes
tu normalidad. Amo ser como soy, pero con todo esto se crecen exponencialmente
mis miedos, fobias, ocd, locura, pasiones, filosofías, creencias… si me daba
miedo el cambio, ahora hasta la medula espinal me duele de tan no saber
procesar lo que está pasando. Espero ir encontrando formas de canalizar este
nuevo orden y tener una rutina linda que me permita estar sana, cerca de los míos,
feliz y terminar por fin mis malditos pendientes de shit.
Deje para después este relato
sobre mi segunda temporada en el pueblo sonorense, algunas cosas las pienso y
su recuerdo esta borroso, como aquellos paseos por el cementerio, el recorrido
de tumbas, encontrar las de los chinos, la banca donde pareciera que Pedro
Páramo recobra vida justo en la esquina escondida de ese lugar de inframundos. También encontré varios venados, al menos su imagen estaba por todos lados a los que iba. Me sentía protegida.
Tire un par de veces las cartas, Trillo dejo por último su energía antes de que me regresara a CDMX y el optara por quedarse en el pueblo. Toco un poco la guitarra, me leyó un par de poemas y we call it a night. Espero haya sido una tarde de pensar en otras cosas que no eran la pandemia, una tarde de colegas y amigos. Me enseño también que Paul Auster además de novela escribía poesía. Vaya dato.
Una tarde con perverdsón fuimos a la sirena y tomamos una cerveza, yo fumé un poco de hierba y platicamos sobre lo hipotético, un bonding raro, pero necesario ante la incertidumbre, creo que ahí comenzamos a jugar en el mismo equipo todos. La sirena es este lugar donde llegan los pájaros y se postran para ver caer la tarde antes de emprender vuelo hacia el sur para descansar. Es una oleada tras otra de parvadas enormes de aves negras que sobrevuelan tu cabeza. Sientes por un momento que te van a llevar con ellas o que el viento te va a desprender del suelo y ellas te van a cachar. Un lugar para respirar.
Los lomitos nacozarenses y su
manera de descansar como sin hueso sobre el asfalto, la terracería y el pasto
del pueblo. Recuerdo ahora mi lugar favorito, justo a lado del parque donde se
encuentran las esculturas del primo de Trillo, esas que recuerdan que el landart puede darnos una visión nueva y
refrescante de nuestros espacios, de los paisajes. Justo a unos metros esta una
banquita hecha con un leño, te sientas ahí y puedes ver todo Nacozari, el
viento te cachetea la cara de tan rápido que va. Un lugar para sentirte en paz,
para despertar. Es raro como me veo allá y me siento parte de un tiempo y
espacio, me gusta cuando las geografías te permiten extenderte, estirarte, ser
más.
Pienso también sobre el impacto
que ha tenido la gente de este pueblo en nosotros, la fortuna de que nos dieran
la bienvenida haciendo lo que amamos ni mas ni menos. El cine, la ternura, las
ganas de aprender y enseñarnos mutuamente ha sido una transformación que parece
silenciosa, pero tiene eco en mi vida.
Conocimos y fortalecimos vínculos
humanos maravillosos.
Dalila una mujer que comenzó su
propio negocio, una heladería y paletería que ahora es el soporte económico de
su familia a demás del trabajo de su padre que es minero. Es una mujer que se
le dijo que no lograría levantar nada, que no era suficiente, que no tenía lo
necesario, su marido incluso la humillaba, nos contó su historia, y a mi me compartió
algo sobre su amorío con uno de los personajes importantes del pueblo, una vida
super interesante 😊.
Fue muy loco porque siempre
termino siendo una suerte de confesionario para quien me conoce, no me quejo,
pero de pronto es mucha responsabilidad. En fin, Dalila nos contó su historia y
nos permitió conocer a su familia y filmar con ella un pequeño docu sobre su
resiliencia. Gracias a ella pudimos conocer la versión de los Henros en las
montañas, ya más cerca de la mina, también conocimos a la tortuga de su comadre
y uno de nuestros alumnos, Santi, tomo las riendas de esa filmación. Fue
bellísimo comenzar a conocer gente del pueblo a través de nuestro trabajo y que
nuestro alumno haya sentido esa necesidad y pasión por el cine a nuestro lado.
Días después nos enteraríamos que SantiGold estaba contemplando la carrera de
cinematografía para su futuro. Se me hinchó el corazón en ese momento. Ya nos
había dicho el compadre de su papá que después del TACD, había encontrado por
fin su vocación, o de menos algo que si le cambió la perspectiva del mundo.
Vaya manera de llenarnos el espíritu tan solo con su curiosidad y ganas de
aprender. Sé que por esas cosas vale la pena seguir afrontando lo que venga en
Nacozari, lo que venga en mi vida laboral siempre y cuando siempre este en
ámbito de lo cinematográfico, del cine que habla de sueños y locuras.
También conocí a Norma, exdoctora
de la mina, quien en el tiempo que estuvimos por allá se portó de lujo, todo
mientras dejaba su trabajo en la mina, pimpeaba su consultorio, lo dejaba y
rentaba un nuevo espacio que estaba remodelando para hacerlo el consultorio de sus
sueños, se mudaba de casa y le pedían que volviera al trabajo en la mina con
todo lo del Covid-19, ¿qué pinches locura no? Ella fue uno de los personajes
clave en la temporada de la brujita de la luz, ya que fue su compañera de
aventuras mientras estuvo ahí en febrero. No sabía si le caería bien, pero nos
tomo un par de fumes entender que íbamos a ser amigas 😊Es
una brujita práctica, resulta que su historia de amor es super densa, y su
prometido la abandono por otra y culpándola por su ausencia, por su chamba… una
historia de una mujer que venció el machismo y que ahora se esta reencontrando
en lo que ama y a quien amar. Además de ser mi colega de fumes 😉
También por un lado conviví más
con Soledad, tuvimos nuestro tiempo de amigas y nos confesamos varias cosas, me
hizo sentir super especial y sé que cuento con ella y ella conmigo. Su corazón
es enorme, su familia lo es todo para ella aún cuando su madre falleció, se ha
encargado de mantener su legado vivo y le toco el aniversario luctuoso cuando
estábamos por allá, nos unió la ternura, escucharnos, y abrirnos a la
posibilidad de una amistad real como mujeres y cabronas. Me siento segura
cuando salgo con ella en el pueblo. She
is a badass woman!
Me contó esta ocasión sobre la esquina
donde está su negocio de ropa, y resulta que los locales de toda esa suerte
escuadra le pertenecían a su mamá y que se les heredó a ella y a sus hermanos y
que ella es la administradora. Una chingona pues.
Conocimos a Daniel, un chico que
toca y canta música sierreña, un talento nato, un chico que disfruta de ese género,
de la vida, de ser joven y tener un superpoder musical. Filmamos con él un
videoclip en dos de los lugares más emblemáticos de Nacozari para nosotros,
“Los Jalis”, aquella montaña amarilla que se formó de los residuos de la
antigua fábrica de fundición, que fue nuestra segunda locación, un paraje de
estructuras abandonadas, la arquitectura indescifrable, vimos después una foto
de como era y vaya que no hay manera de reconstruir eso en la cabeza cuando
estas parado ahí. Fue bellísimo no solo por la geografía, sino porque otro de
nuestro alumnos “Óscar”, el chico boxeador, demostró aptitudes de producción y
dirección, armó el videoclip, organizo al crew y al talento, me ayudo a
producir, fue genial ver en acción aquellas cosas que se les compartieron en
clase tomar forma en campo. Super orgullosa de ser parte de su formación
artística, cinematográfica y que esto nos lleve a conocer a personitas tan
interesantes y talentosas como Daniel. Ya pronto saldrá ese videoclip y será de
puta madre.
Igual esa tarde de videoclip
conocimos a Ramón, un chico gay que maquilla como los dioses, nos ayudo con la
chiquilla que participo en la filmación y fue super chingón ver que la
comunidad homosexual, aunque parece que esta muy golpeada en estos pueblos
sigue presente y la nuevas generaciones están luchando por tener un espacio y
su pertenencia a la sociedad en la que se desarrollan ya sea pueblo o ciudad.
Fue bello, además que ese día me enseño el video de Bad Bunny de “Yo perreo sola” y se ha vuelto en uno de mis favos. 😊
Una jornada musical interesantísima esa de filmar videoclip, Trillo se rifo
enseñándome el workflow real para
ello. Me llevé un chingo de conocimiento en lo cinematográfico ahora sí.
Ferrushco me ha enseñado mucho de foto, igual la brujita de la luz, perverdsón
me enseño sobre narrativa y Trillo se rifa en lo musical. Espero elegir mi
especialización bien y que todo fluya.
Amo la producción, pero me
encantaría empaparme de un quehacer cinematográfico y llevarlo hasta las
ultimas consecuencias, porque quiero que siga siendo el cine mi manera de
expresarme, no desde lo administrativo sino desde lo creativo y espiritual, from the core pues.
También con Óscar nos tocó vivir
a Trillo y a mi su primer pelea en el nuevo peso Welter al que había entrado, viajamos
una hora hacia Agua Prieta, el pueblo fronterizo con Tucsón, Arizona donde se
llevaría acabo el encuentro, llegamos desempacamos la cámara black, luego la de
Trillo para fotos, comenzamos a documentar y el chico que pelearía contra él se
intimidó por el equipo y pensó que le habían mentido y que lo iba a humillar. Óscar
no lo podía creer, el coach Macario
estaba algo sacado de onda, al final le dieron una pelea con alguien que al
parecer estaba en su rango de victorias y peso, perdió, pero días después me
enteraría por boca de Macario que le hablaron para decirle que había sido
empate. Fue una locura ver como golpeaban a un chico que hace unos meses no
significaba nada para mí, pero que al final me estaba partiendo el corazón
verle ser golpeado. Vaya momento de prueba, también debía seguir filmando, cosa
que de plano no sé si volvería a hacer. Me dio gusto de cualquier forma poder estar
con él, ser parte de su desarrollo en ese deporte, ver como crece y aprende
también de todo este mundo del cine que también puede intervenir en la realidad
y no siempre de la mejor manera.
Esta ocasión pensé que no
conviviríamos tanto con Abelardo, pero después de unos días de encierro,
logramos que saliera a vernos, y fuimos a casa de su padre, un tipazo también,
nos tomamos unas cervezas, fumamos unos cigarros y conducimos un rato por el
pueblo. Hablar con ese man es un deleite, su nobleza es grande. Como es grande
la nobleza de Juanito, maestro de guitarra, de la rondalla de CG, también es
taquero, esposo, padre de familia y orgulloso Nacozarense, del que también
hicimos un documental y tuvimos la fortuna de pasar unos momentos muy chéveres
con él y su familia en su humilde, pero super acogedora casa arriba en una de
las montañas del pueblo.
Me queda claro que estés en
ciudad o pueblo, siempre puedes mantener el alma abierta a conocer personas que
te toquen una fibra sensible, que te enseñen algo nuevo, una manera más chida
de ver y descifrar sentimientos y razones. Abelardo y Juanito son de esas
personas. Espero que cuando esto termine poder volver a Nacozari y que la
pasemos bomba ahora sí. Un buen tour por todos los lugares, hogares y nuevos joints del pueblo de la mano de estos
personajes que hacen de nuestras temporadas allá algo brutalmente bello.
Como olvidar a el Icker, el hijo
de Linda quien me enseñó a tejer pulseras y sobre zombies. Un chiquillo que alegró mis días previos a la pandemia,
nos reímos mucho platicando de películas de terror, tendrá como 6 años y es un
maldito genio, igual que Cristalito la hija de Gemma, no sé que pasa en
Nacozari que lxs chavitxs son buena onda. O quizás simplemente ya me encariñe
con este pueblito en la montaña que siempre me pone en mi lugar y me da mi
lugar.
Conocí al Chiquis y a su perrito “El
chapito” un chihuahua callejero que lo amaba y lo seguía religiosamente.
Siempre los encontraba durante mis caminatas, así como siempre hubo un buen
rollo entre las chicas del Oxxo del centro del pueblo y yo, era el único lugar
con una maquina de café decente en toda la redonda, así que era una parada
necesaria para comenzar mi día, a veces me iba al Oxxo que estaba detrás del
cementerio, pero me atacaron unos perros en una ocasión y deje de frecuentar
ese camino. Igual no fue su culpa, en su defensa yo andaba tomándoles foto sin
permiso. Intentamos todo para hacer de nuestro consumo de café algo rentable, Trillo hasta compro una aeropress para hacer café pero de plano no funcionó. Tocaba hacer el viaje, y la verdad me llegó a gustar esa parada en mi día.
Hay una señora que menciono poco pero
a la que estimo, hay que llevársela a dosis con ella, porque es historiadora y
te puede platicar todo el día de ser humanamente posible, se llama Ileana, no
sé si la mencioné en el primer delivery
de historias nacozarenses, pero ella y su hijo Rolando siempre nos ofrecieron
un aventón a casa, una buena plática y Rolando me dio una cuenta de Spotify premium
gratis, lo cual agradezco hasta la médula. No sé de pronto tienes una vida en
la ciudad y una vida en un gran pueblo del norte del país. La gente hace la
diferencia.
Como no encariñarse, uno de los
días por allá Evelyn, alumna del segundo taller y novia de “Óscar”, nos invitó
a comer a su casa unos taquitos deliciosos, ese día no nos acompañó su padre,
pero después fuimos a degustar el pollo al disco y fue una versión ligera de
una carne asada, éramos pocos porque recién estalló lo del virus, y pasamos una
tarde de compartir anécdotas y opiniones. Un día en familia. Después me
enteraría que como los adolescentes nacozarenses están ahorita en temporada de
elegir vocación, también ella como Santi, han pensando mucho en la
cinematografía como un trabajo al que dedicar su lado expresivo y artístico, y
claro poder vivir de ello con todo y los obstáculos que representa elegir una
carrera de artes y humanidades en un
pueblo donde sí vaya que nutren ese aspecto durante su infancia pero que después
no representa un trabajo real y validado por la comunidad en la que se
desarrollan, además de que no cuentan con una universidad donde puedan estudiar
más que saliendo de su casa. Cosa que no veo tan mal, pero esta culero que no
tengas la opción de quedarte y salir cuando tu estés listo. De cualquier manera,
espero con las clases virtuales del TACD un poco seguir moviendo ese gusanito
del cine para que de verdad se cuestionen y decidan si es algo que les gustaría
experimentar.
Hubo otra dos chicas que
demostraron que el cine puede ser su llamado, Natalia y Paulina, la primera
recién se monta este caballo genial de lo cinematográfico y con la otra pudimos
salir a filmar su docu. Paso de ser una Paulina tímida y calladita a sacarse selfies frente a mi cuando estábamos realizando
el scouting en las ruinas de fundición e hizo preguntas en la entrevista muy
chingonas. Puro talento nacozarense caray. Conocí a Karen, una mujer ya de mi
edad que quiere filmar una suerte de corto homenaje a uno de los profesores que
le cambió la vida, el señor al parecer es un
personajazo y no puedo esperar a que se haga ese corto, además de que
esta chica aunque is a lot to handle,
resulta un gran elemento para el taller. También Isis una chiquilla amiga de
Evelyn y toda la pandilla de adolescentes del COBACH, super feminista y
rebeldosa, se llevaba muy bien con Edson y me da gusto, pero espero que se una
a las líneas de la ternura y el cine que se hace en familia.
Otra de las personas que hizo
sentir en casa fue el “güerito Barber” el deal
del pueblo, un chiquillo que tiene su negocio de barbero, gracias a su
hierbita los días por allá también se pasaban más ligeros, me reconectaba más fácilmente
conmigo misma. Además de que durante la estadía le robaron el local y permaneció
tan buena onda como siempre.
Hubo también una señora que
vendía joyería de fantasía y otra no tanto, a la que le compré un par de aretes
de cruz y un anillo que me llamó la atención desde que lo vi, fue un día hasta
los Henros y me regalo el dije que iba con el anillo, así nada más porque le había
caído bien.
Creo que las únicas que habían
dado un giro trágico fueron las chicas del café tuvieron una riña y una de
ellas puso en peligro el trabajo de otra, no sé algo raro por ahí. Al final
parece que ambas tienen una suerte de maldición y atraen energías muy pesadas.
Les deseo toda la luz y la magia para que resuelvan sus diferencias y si no
siquiera que nombren lo que les pasó.
Nos cerraron las cajas de bateo,
pero encontramos un juego clandestino de lotería en casa de la esposa del que
atiende en la cantina 1890, la cual por cierto no pudimos frecuentar por todo
esto del coronavirus de shit. Extrañé la rockola para ser honesta, pero bueno,
de menos conocimos otros restaurantes y comimos mucho más sano gracias a la
bondad y generosidad del joven Trillo quien se pichaba los almuerzos en el Green Bowl, que resulta ser el único restaurante
con comida saludable del pueblo. También vendían productos naturistas
graciosísimos como “chupa panza” y remedios loquísimos. Nos atendía una chica testigo
de jehová or something like that. Tuvimos
atardeceres bellísimos, también note una luz bellísima que entraba por la ventana
de mi recámara todos los días y me podía bañar de sol diario.
Casual como fue casual
encontrarme un león en mi camino al supermercado, me cuenta Luis, un niño de 14
años que cuida y limpia alrededor del pórtico donde tienen encerrado al gato
gigantesco, que se llama Pimpinelo, la verdad no escuché bien de la impresión.
Me dijo que, si responde por su nombre y que puedes platicar con él, qué es super
buena onda. Algo de contexto, es que la brujita de la luz ya había hablado con
este chiquillo y le había preguntado por qué el señor Rolando, dueño del león
tenía un animal así en su casa, a lo que Luis respondió; porque lo quiere
crecer y cuando tenga la melena más grande lo va a matar y lo va a disecar para
poner en su sala. También le confesó que le daba pena por semejante animal, tan
bonito y fuerte, pero que ni modo, así era la cosa. Que para eso lo había traído
desde África y por eso lo estaba cuidado tanto. Todo esto mientras lo veía, le tomé
foto, caminé hacia él y me acompaño Luis hasta el supermercado. Cosas casuales
que pasan en el pueblo. Por las noches se siguen escuchando sus ronquidos-rugidos.
Por otro lado, la brujita de la
luz me descantó un poco con sus actitudes, parecía más invested en ese tema del colega perverdsón que en su propia luz y
descubrir su obscuridad desde un lugar que le permita crecer. Espero que sean
mejores tiempos para ella y sus amores. Igual una vez que se fue Edson y
tuvimos Trillo y yo unos días sin él, también el tema con la brujita de la luz
se desvaneció y hubo claridad y buena vibra inmediatamente. Hacemos buen equipo
el changuito y yo, me da gusto poder sincerarme con él sobre como me siento
respecto a ese tema del perverdsón y la brujita, sobre mis temores respecto a
la especialización para poder sumar más al taller, sobre mi papel en este hacer
comunidad cinematográfica y trabajar bajo un protocolo de imagen corporativa.
Es extraño, pero espero siempre levantar una bandera de compañerismo y amistad
antes de distancia y elitismo como de pronto el perverdsón hacia. Quiero que el
cine que surja de nuestros alumnos en el taller este lleno de corazón, de
confianza, de buena vibra y si tiene tintes obscuros que sea porque es lo
pertinente y no porque alguien les orilla a estrellarse contra sí mismos.
Me parece que generé mi postura
frente a la clase de docente que quiero ser y definitivamente optó por una
dinámica de retroalimentación espiritual e intelectual antes de la vibra pesada
que maneja el perverdsón. Además, que mi karma ya sufrió bastante como para
sumarle estas energías tan densas.
Me tengo que asumir más energía,
actitud, karma y darma, más ahora, sobre todo con esto que sucede en el mundo. A pesar de este giro en la trama que llamamos
pandemia, creo que mi tiempo allá siempre resulta en demasía una práctica y
una prueba de vida. Es el destino mostrándome algo que I don’t quite understand yet pero que estoy en vías de hacerlo.
Trato de otorgarme la paciencia necesaria para no volverme loca y pensar que no
solo voy a demostrarme cosas que no me hacen bien o lastimar mi corazón y
espíritu porque me resulta muy atractivo de pronto solo irme, por el viaje, por
el qué pasará.
Hace mucho que no huyo, que no
voy a otros lugares por escapar de algo o alguien, espero que esa racha dure
mucho más. Todavía si los motivos fueran ir en busca de más drama o de sentir
más me resultaría familiar, pero huir ya no.
Creo en que tengo que mejorar,
que especializarme, que ser más generosa en mi conocimiento, ser más bondadosa
con los demás, escuchar más, creer más en mis impulsos, creer más en mi overall
también y organizarme que siempre es mi cruz porque sino nothing gets done.
Me faltan pasajes de aquella
segunda temporada nacozarense, pero creo que he abarcado los momentos clave en
este viaje, las personas clave, los conflictos importantes y los no tanto, pero
sorbe todo creo que he aprendido a sortear los problemas que se me presentan
con mayor madurez, aunque por dentro este haciendo berrinche como una niñata,
me es más fácil afrontar y hablar, tocar los temas duros, decir las verdades
necesarias y prudentes. También todo esto me ha puesto de cabeza y ha hecho que
muchas de mis inseguridades tomen otros colores y ante esto pues solo queda más
transformación y seguir improving my
reaction time even when its something
so weird and new to me as this pandemic shit happening in the world.
Ahora que puedo poner super conspirativa
y escribir sobre las teorías del virus que me han impactado, pero prefiero
sumar buena onda y menos histeria al contexto. Me afecta esto, me duele, me desconcierta,
pero también me ha dado en la zona de confort frente al ansia social que me
aqueja de pronto. Mis rutinas me desesperan y trato de cambiarlas, de escribir,
de tomar fotos, de chambear en lo del taller virtual, de agendar por fin lo de
mi tesis sin desazón, de no odiar profundamente, de mantener la compostura, de
ver a mi familia lo prudente, de estar en comunicación, de no caer en la
espiral de mi yo y el ego, de solo estar con J. y resentirlo por solo estar con
él, la verdad es que soy de lo más consentida y privilegiada, mi vida en este
momento se trata de acomodar prioridades sin que algo me falte y por eso
agradezco y me doy el tiempo de pensar en mi y en todo esto, de sacar
conclusiones en lo espiritual, de mantener ese contacto legítimo y necesario
entre mis mejores amigxs, mi familia, mi persona favorita y yo, y claramente en
la chamba con las personas que tengo que interactuar y con Trillazo que es un
tipazo.
También esa otra parte de mi vida
que me mantiene en un drama y el corazón super on fire sigue presente y haciéndome sentir muchas muchas cosas, me
inspira y me mueve. La complejidad de la vida a veces es sorprendente, a veces
pesa y quieres tirarlo todo a la mierda, pero es parte de una biografía bien
vivida, de una existencia en este plano y esta dimensión digna de contarse, de
compartirse, de crear algo. Así que nada de teorías, ni más dramas innecesarios.
De alguna u otra forma volví a la poesía y a la prosa. Me empape de autores que
conocía pero que no me habían hablado directamente. Ahora lo hacen y me encanta
que me regale otro par de oídos y de ojos y que le hayan inyectado algo a mi
corazón que hace que se conecte con el espíritu más rápido y accione mecanismos
de amor y ternura ante la locura, el descontrol, la falta de certezas, lo nuevo
que me asusta, lo viejo que extraño, la nostalgia y la idealización que se hace
desde casa ahora que estamos de cuarentena.
Creo que la parte más fea la he
vivido por mi familia y la vez que viaje de Sonora para regresar a CDMX, que
miedo pensar en el putazo de realidad, en ver aquella ciudad Monstruo que se
había convertido según las noticias y lo que me contaban en una Ciudad
Fantasma. Tenía miedo de contraer el virus durante mi paso por el maldito
aeropuerto ya que aterrizaba en terminal 2 y pues “foco de infección” a la
orden. No pasó nada, y agradecida me di una ducha con agua caliente. También confieso que el regreso también lo
hice con Soledad al menos el trayecto de Nacozari al aeropuerto, y me dejo
fumar hierbita, comimos super rico, paramos por café, platicamos, y ella estaba
contenta por ver a sus colegas y amigos en Sonora así que durante un par de
horas antes de llegar al avión todo fue super relajado. Soy consentida, lo sé y
lo agradezco un montón.
Retomar todo de nuevo, me ha
constado un mes y cacho, reorganizar, acomodar sentimientos, darles lugar a los
miedos, nombrar las cosas y los sucesos, orillarme a hablar conmigo misma a
reacomodar mis prioridades y mis actitudes. Quiero seguir creciendo como
persona, aunque este encerada, y que debo decir que esta es jaula de oro, que
salgo lo necesario, que J. insiste en baños de sol y momentos de internet y
momentos de audiovisuales, que hemos estado jugando, platicando, escuchando
música y podcast, comiendo bien y manteniendo la casa cuerda, limpia en orden.
Como siempre. Como nunca. A veces se vuelve mucho, la repetición de los días es
algo con lo que no queríamos lidiar realmente, pero a la que estábamos super
acostumbrados. Fumar hierbita también nos ha dado una inmunidad al sentimiento
de solitud y nos bendice con agradecer nuestra soledad y sobre todo nuestra
soledad juntos. Igual a veces nos dormimos temprano y comenzamos una rutina
donde nos damos espacio y eso ayuda a que nos extrañemos incluso estando en
casa. Compartimos risas, achaques, atardeceres, dibujitos. La vida con J.
siempre es brutalmente sorprendente no importa en que modalidad estemos,
incluso en pandemia. El amor siempre gana. So
fuck you coronavirus!!!
Su cumple #32 fue genial, tuvimos
una terraza para nosotros en un lofsito justo en el centro de Cuernavaca. Pasamos
casi una semana encerrados, amándonos y comiendo deli. Tomándonos fotos
desnudos y hablando de lo que queríamos para nuestra vida.
Hemos hablado de los planes a
Oaxaca y seguimos firmes en irnos a ese paraíso, esperar es el cuento de estos
días y hay que nutrirse de narrativas para que se mantenga la fantasía. Que más
que fantasía es una realidad por la que hemos trabajado mucho y sé que se hará
realidad. Estamos listos para ese cambio.
J. sigue buscando casa, planeamos
ir en junio para allá, con la suerte de que se levante la cuarentena en el país
y poder continuar nuestro camino hacia la montaña y la playa. Espero mis
amigas, esa Trilogía Bendita, Monty y Blue puedan visitarnos pronto y que ese restart que dará la vida con todo lo de
la pandemia lo podamos dar todos al mismo tiempo y haga de el vernos por allá
una tradición y costumbre para seguir fortaleciendo nuestro vinculo. Sé que la
familia crecerá y conoceremos venaditos muy chéveres en Oaxaquita de nuestro
amor. Hay muchas cosas chingonas que
esperar una vez que esta pausa loca, que parecía tan imposible, se levante y un
nuevo orden, un nuevo ritmo se establezca para la humanidad.
Mientras tanto, creo que volveré
a este espacio donde me comparto y le doy luz a algunas de las cosas que pasan
en mi vida, que no les puedo de pronto dar nombre tan rápidamente, para
recordar algunas otras y unas cuantas para dejarlas en paz.
Espero que todos encontremos,
letras, música, cine, amigos, proyectos que les hagan vibrar mientras pasamos
este capitulo del mundo.
Hay que vibrar bien alto, hay que
creer en algo más grande, en algo mejor, en nuestras mejores versiones, en
escuchar, en hablar, en ser.
Hay una magia que sigue su camino
en el transcurso de cada episodio de la humanidad, magia que hacemos por unir
energías, por visualizar algo más chingón. Siempre más placer y mejor
entendimiento.
No cerraré este texto sin
mencionar que volvimos a ver a Yamira, la directora de la OSLAC, los chicos de
la orquesta tuvieron que comenzar a asistir a sus clases virtualmente a través
de la plataforma de Zoom y no mamen, filmar como se empiezan todos a adaptar a
estas formas de comunicación es una joya, es mi turno este viernes 15 de mayo
del 2020 conectarme y dar clase de “Desarrollo de Proyectos”, vaya privilegio y
me encuentro super ansiosa, con algo de miedo, el normal supongo de volver a
tener a mi cargo mentes hambrientas de cine 😊 y de continuar mi formación como profesora
de manera virtual ni mas ni menos. Puras nuevas aventuras me arroja esta
pandemia, así como me da la calma y el tiempo que necesitaba y no podía pedir
por miedo a ser débil o boba.
Queda mucha chamba espiritual y
laboralmente, agendar, pero sobre todo HACER, ¡¡¡get shit done!!! O me va a seguir doliendo la puta ciática.
Veamos de qué soy capaz en esta
temporada bajo estas condiciones. La única regla es que la ternura se mantenga
intacta y la cabeza en el lugar correcto.
De pronto me apena tener que
escribirlo, pero es la manera en que se enuncia en la magia también, me gusta
la tradición oral, pero amo la escrita así que acá va:
- · Conectar mejor con mis amigas, entender sus porqués y hacia dóndes.
- · Más amor y abrazos a J.
- · Más comunicación con mi Bro y mi Padre
- · Visitas a Mamá llenas de magia
- · Más lecturas
- · Más organización
- · Más sentir y dejar ir
- · Más ejercicios de respiración y de anclaje a tierra [Midnight Gospel it girl!]
- · Más hierbita y buenas pelis
- · Más agüita
- · Más tarot
- · Más baños de sol y luna llena
- · Más escribir para dejar ir y entender
- · Más magia
- · Más amor
- · Más libertad del espíritu y la razón
- · Más hacer y demostrar a mí misma
- · Más paciencia con lo y los que me rodean
- · Más de todo a los que amo [Trilogy, J., family & friends]
- · Ir a la dentista, a la ginecóloga y al fiseoterapeuta [porque me amo] -nota mental-
X3
¡QUE ASÍ SEA!
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