Mucho que decir sobre este 2017, creo que por fin tengo mi anécdota sobre el año que lo cambio todo, al menos por los siguientes dos años de mi vida. Me dedicaré a estudiar y hacer cine, me están pagando por ello.
Si me he quejado no es de mi condición sino de mi visión, ahora saberme autora de mi destino y las obras que emprenda en lo cinematográfico uff, ha sido una tremenda sacudida, casi tan dura como lo fue el sismo que vivió mi país este año.
El corazón se me re-colocó hasta la garganta y luego fue bajando poquito a poquito hasta que llego a su lugar. Han sido meses de reconstrucción de memorias, de amistad, de lazos, de la ciudad y provincias que han visto sus tierras crujir y separase.
Este año más que nunca me sentí fuera de mí mirando hacia adentro, pude distinguir cuando mis impulsos eran meras inquietudes más allá de metas. Legibilidad en el pensamiento no significa necesariamente claridad de alma, pero este año se tomaron de la mano mente y alma y hoy aunque como siempre, tengo miedo de que acabe, también tengo toda la motivación por hacer algo que me represente y lo que tengo por decir de lo real, del amor, de la vida, del placer y el deseo.
Amo muchísimo a mi familia con todas sus rarezas, me veo cultivando relaciones sanas y significativas, me siento feliz de haber elegido amigos y un amor que me reten intelectual y emocionalmente y que me permitan recordar que la vida no se lleva sola, sino que siempre esta poca madre contar con seres de buen corazón y mentes de alto vuelo. Tengo mucho por lo que estar agradecida, a pesar de que mis dudas se han acrecentado, que mi temor a permanecer en la movida del cine está mutando a un interés genuino por expresar algo en lengua-cine, por viajar y estudiar y crecer; por ser yo y empezar a sentirme dentro y de ahí empezar hacia afuera.
Veo mi cuerpo y lo que cambia, me veo creciendo y con compromisos y responsabilidades que nunca pensé adquirir pero que me dan valor y me hacen retorcer en la cama cuando despierto. De pronto me olvido de sonreír y hacer tiempo pero justo todo lo he armado para poder estar en el mar, en la montaña, con la gente, en transición, con la naturaleza. Quiero volver a la tierra que he dado por sentada y hasta que me sacudió no había vuelto a regalar mi verdadera atención y cuidado que al final de todo es cuidarme a mi y de donde vengo.
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