Cayó el trueno después del tiempo seco, esos tiempos en donde las mujeres eran carne, un simple manjar, los hombres carnívoros.
De pronto se vio envuelto en su burbuja húmeda y de gigantes alas blancas. Hielo y fuego ahí dentro.
Se sabe que el instrumento de Cupido esta entre nuestros pechos, perforándonos y haciéndonos sangrar miel, vapor, emociones y amor. Por ello no es fácil tirar sus muros internos para asomarse y decirle que la ama y ver a través de esos obscenos ojos que son su ambrosía diaria.
Curiosa burbuja, juntos controlan el tiempo dese ahí. En el momento que hay un beso del alma el sol les exige renacer su existir, otro beso y obscuridad, las nubes eclipsan el sol, convirtiéndolo todo a un acuático gris. Carajo, claroscuro de eternos segundos ¿logras ver la magia entre los dos?
Si la viera sabría porque la locura con olas de estupor y letargo aniquila sin piedad su cabalidad. Muestra de esta locura es ver el trazo de su rostro en la lluvia, como si la Naturaleza fuera su amiga y le obsequiara a su amada en el viento, árboles, cielo, montañas…
Puede que todo esto le parezca bobo pero dice él, que así son los hombres apasionados, sinceros, enamorados. Que el papel no alcanza… boom boom boom es un ordenado caos.
La desea tanto, le encantaría seguir caminando esa vereda con ella, y ver hasta dónde llegan juntos. Ya no le interesa el exordio de su amoroso pasado, ahora sólo quiere leer el contenido de su presente.
https://www.youtube.com/watch?v=7v8zxoEoA_Q
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