Mi Oaxaca Querida.
San Josecito
del Pacifico: Is there anybody outhere?
Primer Acto
El momento decisivo
El momento decisivo
M.
en alguna tarde de trifuerza enunció la llegada de la Luna Llena este 19 de
julio de 2016... que mejor lugar para ver a la Abuelita Luna que desde las
nubes de San Josecito del Pacífico. La idea existía, las ganas eran ambiguas
pero el viaje latente. Oaxaquita se ama y se defiende, resiste y le ha tocado
bailar con las más feas [la corrupción del gobierno y la violencia del crimen
organizado] por ya un largo rato, aun así, el Aquelarre parecía que volaría
junto hasta la montaña pero un miedo absurdo y serio invadía nuestra cabeza...
¿y sí nos exponemos a algo terrible? la duda estaba ganando terreno pero una
serie de eventos afortunados y otros no tanto se darían para que una llamada lo
cambiase todo.
M.
nos hizo recobrar la conciencia y la fuerza, tres días después con las maletas
listas tomaríamos un camión, 8 horas, corrida de noche desde Ciudad de México
hasta la Republica Hermana Oaxaquita.
Segundo Acto
Teletransportación
Teletransportación
Llegamos
a Oaxaca Centro para caminar y encontrarnos con una glorieta de libélula que
alumbraba nuestro camino en busca de las combis [¡SUBURBANS!] rumbo a Pochutla,
después de un breve lapsus mensus que atribuiré a nuestra falta de sueño dadas
las condiciones de nuestra teletransportación en autobús, estuvimos a nada de
irnos al Istmo, por que las cabras estamos locas. Nos reubicamos y logramos
encontrar un servicio de transporte [Atlántida #blessup] donde pudimos descargar
nuestros kilos de vanidad [maletas] y dimos un rol en busca de una bebida
caliente. Chocolatito y café en el 20 de Noviembre fue nuestra gasolina para
aguantar el viaje de 3hrs rumbo a nuestro amado Pueblo Hongo; San José del
Pacífico [km 131 sobre la Carretera Federal No.175 Oaxaca-Huatulco].
Y
así, subimos hasta las nubes de la Sierra de Oaxaca para experimentar lo que
sería un viaje de eventos invencibles.
Tercer Acto
A view of a (pre)view
A 2500 metros sobre el nivel del mar
A view of a (pre)view
A 2500 metros sobre el nivel del mar
Pensar
que estábamos lejos, explorando de nuevo la magia de la amistad entre M. y yo.
Me hice entonces la promesa de entregarme a la experiencia con toda la energía
y buena vibra posible. No venía huyendo de nada, sólo necesitaba claridad y soy
una bestia sencilla, denme sol, nubes, luna y estrellas, soy cabra y viajo con
otra, regidas por Saturno nuestro símbolo es la montaña así que solo debíamos
darnos al camino.
Después
de un breve descanso armadas con nuestras mochilas, comenzamos la subida hasta
la cabaña de Paco... y dejaríamos a la suerte decidir si seguíamos hasta donde
la Tía Eufemia y Chayo por nuestros Santitos o primero llegar a la cabaña... el
águila de una moneda nos guió primero con las tías y así fue... pasamos de
largo el camino por el maguey y nos seguimos por el asfalto hasta encontrar a
una [que después entenderíamos era amor gay] pareja de chavos quienes
amablemente nos dirigieron por un atajo hacia las tías, poco sabíamos que el
camino sería una locura de deslaves y barrancos... llegamos a un sendero que
pensamos sólo nos había adelantado un poco sobre el camino que ya conocíamos y
dudamos de este y del amor gay hasta que de pronto a lo lejos vimos la cabaña
de esas dos mujeres que siempre nos reciben con todo lo bueno y bonito. Pedimos
3 viajes pensando que otro guerrero; I. se uniría, aunque no pasó, lo llevamos
presente en todo momento.
Rojo
un perro de la sierra nos encamino hacia la cabaña de Paco y se quedaría con
nosotras hasta caer el atardecer.
Cuando
llegamos todo estaba desierto, como si no hubiera estado nadie durante mucho
tiempo, exploramos la cabaña, el huertito, el tapanco, el horno gigante... y
por último el nuevo temazcal construido con la tierra del pasado, el cual había
caído después de días de tormenta justo en la fecha del cumpleaños de Paco...
mientras me asomaba en la entrada del temazcalli vi salir un cachorro, luego
otro y otro y otro... la camada de Yohualli la perrita de Paco. Mis palabras
para M. fueron las siguientes: "tienes que ver lo más hermoso del
universo"... y así con caricias de un dedo, porque estaban llenos de
pulguitas, los saludamos uno a uno... después nos enteraríamos que el padre de
la camada era anónimo, que sólo hubo un macho y que era el consentido de Yohualli;
Collarcito [Cocoshque, como le llamaríamos durante todo el viaje y se
convertiría en el perro de una pareja de amigos de la montaña que conoceríamos
más tarde].
El
sol desapareció entre las montañas y se comenzaron a escuchar voces y
grillos... Paco llegaba con Lalo y Concepción [nuestros tortolitos], Memo
[onemanband] y claro está; Yohualli quien llego a amamantar a sus cachorritos.
M. y yo le pediríamos refugio a Paco durante nuestra semana en las montañas.
Nos recibió con todo el amor y una sonrisa.
Allá
arriba todo es una misión, es decir el que se arma de valor y se da a la misión
pues es un rifado... M. y yo tendríamos infinitas misiones por cheve y
mezcalito, pero vaya el cuerpo lo pide y la noche lo exige. :)
Nuestra
primera cena en la Sierra fue deliciosa, preparada con amor del que sería un
equipo de almas de alto vuelo que se rifaría durísimo durante la semana que
estuvimos por allá. Se nos uniría más tarde el caballero mexicano... ya
llegaremos a su historia.
Cuarto Acto
El Wanderlusting
El Wanderlusting
Yo
concibo viajar no como vacaciones, un escape o una pausa... para mí viajar se
trata de explorar, va de descubrir y entender un pedacito de geografía y
cultura. Se trata de obtener un mejor sentido de mi misma y del mundo en el que
hábito a través de experiencias vitales.
Esa
noche no dormí muy bien, el tapanco es bello pero mi espalda pedía reposo
después de caminar 4 hrs durante la tarde-noche entre misiones y asentarnos en
el lugar... me puse a pensar sobre mi proyecto de cine documental y creo que
Paco y San Josecito me inspiran a encontrar la fuerza para contar una historia
y me han motivado y hecho pensar en las historias que quiero contar.
Paco
desde que llegamos dijo; "este lugar sigue porque lo hacen ustedes".
Mucha
gente anda por ahí buscando historias pero no se dan cuenta de que la historia
más fascinante e interesante para los demás es aquella que es única para ti.
Creo
que esa noche estaba emocionada por el [wanderlusting] de nuevo pero confundida
por el extraño sentimiento de pertenecer, no pude darle mucho sentido, pero
todo se develaría en el transcurso de los días y las noches.
Quinto Acto
Luna Llena; Temazcal de guerreras
52 corazones rojos y 17 almas guerreras
52 corazones rojos y 17 almas guerreras
Nuestro
segundo día transcurría lleno de momentos de puta madre, Lalo y Memo ayudaron a
Paco con el temazcalito.
M,
y yo nos rifamos misión de comida y en el camino pasearíamos por los caminos,
fuimos cabras salvajes, de colores, disfrutamos de los claritos que nos regalaba la Sierra... la Madre Naturaleza nos regaló también
un arcoiris y la visita de un venado que nos saludó antes de llevar acabo
nuestro temazcalli mexica... entramos a ese vientre de la natura de espaldas,
con respeto y bañadas con la luz de la Luna que se asomaba llenísima, altísima,
con un brillo que lo alumbraba todo...
52
abuelitas piedras al rojo vivo se colocaron durante 4 puertas dedicadas a los
elementos, a la Luna, a la presencia guerrera femenina, a la MEXICANEIDAD. M.
salió primero, le seguí yo, éramos bebes, limpias bajo la luz de la Luna, nos
abrazamos y brincamos, nos lavamos y colocamos ropa para entrar en calor...
preparamos algo de comer para Paco y luego comenzamos nuestro segundo ritual;
el viaje fungi.
Los
Santitos se hicieron presentes en mi cuerpo casi inmediatamente, su magia
apareció avasallantemente...
M.
se fue con Paco a dar un paseo por la montaña bajo la Luna Llena y yo me quede
frente a la cabaña en lo que se convirtió de pronto en un coliseo celestial, un
círculo de nubes rodeaban la Luna y su luz se abría espacio entre el viento que
movía todo, los árboles, los cerros, las nubes... una tormenta en el pueblo que
se asomaba a la lejanía tomaba matices rojos, una guerra se libraba en mi
interior y en el cosmos fuera de mí... hablé con ella, con la Abuelita Luna y
admiré toda su magia, todo su poder, toda su fuerza y era tanta la luz que mis
ojos comenzaron a llorar... y también algo comenzó a sanar. La vida me otorgaba
VIDA e infinitos sentimientos para explorarla, para darle sentido.
Al
poco rato M. y Paco regresaron y de pronto todos los Niños del Pericón
[Concepción, Lalo, Memo, Jorge (El caballero mexicano) y yo] estábamos fuera de
la cabaña, escuchando los tambores que tocaba nuestro amigo y brujo Paco, Memo
cantaba y todos éramos absorbidos por un magnetismo lunar indescriptible.
Pasaban
las horas y uno a uno fue despidiéndose, Paco primero... se escucharía más
tarde su lucha durante la noche [estas fechas siempre han sido para él muy
complejas; su cumpleaños, su manda, su abuela], le siguió Lalo quién había sido
"Hombre de fuego" durante el temazcalli y necesitaba descansar, luego
Memo, quedábamos M., Concepción, Jorge y yo.
Sexto Acto
¡Síganme!
Cachar el amanecer
¡Síganme!
Cachar el amanecer
Tomé
una silla y la coloqué sobre mi cabeza, mire a M. y a Concepción y les dije que
recordaran la imagen de esta mujer cabra loca con una silla sobre la cabeza
pidiendo que la siguieran hacia el amanecer. Baje cual cabra con paso seguro
hasta la brasa del temazcalli y tome asiento, llegaron M, Concepción y Jorge,
fui por más mezcal para rellenar nuestra pachita de mezcal [Doña Armanda
#blessup] e invité a Memo y Lalo a unirse al fuego.
Todos
cachamos el amanecer entre risas y canciones. Me pareció que estando tan cerca
de la Luna, a lo lejos la tormenta, las nubes abriéndose ante la poderosa luz y
toda la buena vibra era un buen momento para preguntar si alguien se iba a
rifar algún súper poder, no sé, convertirse en animal, o volar o qué se yo...
no diré que no pasó, pero tampoco contaré lo que sí pasó, ahí "nomás"
para que se imaginen. ;)
Séptimo Acto
Sueños, silencios y comal curado
Sueños, silencios y comal curado
Una
vez desayunado algo después de cachar el amanecer, casi todos los Niños del
Pericón dormían, yo estaba para ese entonces más allá del bien y el mal, no
podía conciliar el sueño, necesitaba cansarme a tal punto que mi cabeza pudiera
relajarse, todo había sido una avalancha de estados naturales y anómalos
durante el viaje de hongo.
Lavé
mi ropa, dejé todo limpio y ordenado después de la batalla en el temazcalli...
disfruté el silencio de todo, ya que en algún momento Paco, Memo y Lalo fueron
a conseguir aserrín con el carpintero para prender la estufa-bruja [para quien
no la conozca, es una puta maravilla y deberían aprender a hacer una todos] y
M., Concepción y Jorge dormían... decidí también darme un baño, tome la
manguera, me quité la ropa y frente al temazcal como bebé me bañe... logré así
dormir oliendo a agua de la montaña.
Desperté
para comenzar lo que fue una de las grandes cenas de este viaje. Curamos un
comal gigante para preparar unas quesadillas enormes que acompañamos con una
mezcla de verduritas, platicamos con Paco, cantamos 100 años y cotorreamos
hasta entrada la noche. Esa tarde comencé a leer "The Wondrous Mushroom;
Mycolatry in Mesoamerica", escuché los truenos, reí como nunca y mi espíritu
estaba tranquilo.
La
Sierra nos había dejado llegar con Sol y celebrar a la Luna en el temazcalli
sin tormentas sobre nosotros, pero ya llevábamos días en que la lluvia nos
arrullaba en el tapanco y los truenos alumbraban intermitente nuestro camino.
Octavo Acto
¡Arajo, cómo habla la Sierra por sí sola"
EnTÉogeno
¡Arajo, cómo habla la Sierra por sí sola"
EnTÉogeno
El
tiempo allá arriba es otro, como lo es en muchas geografías donde la luz del
Sol y la luz de la Luna dictan la cotidianeidad... así que chambear en las
infinitas labores que involucran vivir en medio de la nada y el momento de los
alimentos son tiempos de esparcimiento y crecimiento en sentido espiritual y
físico. Esa mañana cocinamos entre todos unos chilaquiles de campeones, fue un
alimento que nos dio energía y la tarde en las nubes nos puso a todos a
colorear, dibujar, tocar la guitarra, a cantar, a leer y a escribir, estábamos
en el tapanco todos en su mundo, disfrutando de ser humanos, amando el lugar
donde nos encontrábamos.
Fue
bello saber que habíamos armado un equipo hermoso en la montaña, que todos
ponían de su magia y color para que la vida se manifestara alegre, especial,
única y deliciosa.
Más
adelante llegaría un integrante más, Rocío... llegó con una historia sobre un
ritual y su malviaje con la muerte... había perdido la capacidad del habla y
movimiento durante una sesión de dmt en la cual el guía la había extraído de
una manera poco cuidadosa del viaje y buscaba a Paco para hablar sobre lo que
le pasó... Paco había partido ese día desde temprano a Miahuatlán por unos
asuntos y no llegaría hasta el día siguiente.
Su
presencia al principio me perturbo, escucharla hablar sobre la muerte me
malvibró por un momento, pero basta una tarde de plática y cocinar juntas al
fuego para que la energía cambie, ella nos ayudó a preparar lo que sería
nuestro último viaje con los Santitos, nos aconsejó y deseo un feliz viaje, un
viaje de sabiduría y enseñanza. Así fue, Jorge, M. y yo fuimos quienes juntamos
nuestras familias para hacer el té, lo bebimos y comenzamos a vagar por la
montaña, Jorge encontró un claro enorme donde parecía que entre los cerros las nubes
se convertían en lagunas, pudimos ser parte del ciclo hidrológico, la humedad y
el frío de la Sierra se sintió en mi cuerpo...
Hablamos
sobre los caminos y aunque después no lo recordó, Jorge dijo con los pulmones
llenos; ¡Arajo, cómo habla la Sierra por sí sola".
Un
rato después seguimos caminando, Jorge decidió partir por su parte y M. y yo
tomamos otro camino, fuimos hacia un tronco en forma de silla que daba a otro
claro hermoso, Valentín [perrito güerito quién más temprano había traído a un
viajero italiano hasta la cabaña de Paco] y Pelusa nuestros amigos peludos
salvajes nos acompañaban en el paseo jugando como los perros libres que son.
M.
y yo nos sentamos a conversar sobre lo mágico de existir, nuestro corazón
creció unos centímetros más esa noche, ese viaje y nos agradecimos ese momento,
luciérnagas alumbraron nuestra plática.
Nos
levantamos y decidimos regresar al tapanco pero la bóveda celeste nos distraía
con sus infinitas estrellas, con su frescura y mientras volvíamos dejamos que
nuestros ojos se acostumbraran a la penumbra, a caminar siguiendo a nuestros
amigos peludos, a seguir sin miedo y bailamos bajo las estrellas. Celebramos
por todas las mujeres que se aventuran y viajan, que comparten su magia y su
amistad.
M.
y yo vimos esa noche estrellas sin igual y una misteriosa luz que se movía.
Llegamos
al tapanco y todos cantaban mientras comenzaban a dormir... M. y yo pusimos
manos a la obra y decidimos preparar una cena para despedirnos de la Sierra, yo
hice fuego y nuestros alimentos nos dejaron tan satisfechas y felices que
seguimos platicando y riendo hasta el amanecer, Jorge y Memo se unieron a
nuestro aquelarrito junto al fuego, cigarros, bombones, mezcalito y demás
corrían para calentar nuestros cuerpecitos.
Jorge
entonces nos contó su viaje, que estudió Derecho pero ahora se dedica a cocinar
y viajar, lleva a todos lados su guitarra que tiene escrito "Tecolote
Blues" y nos contó sobre el desierto, sobre el peyote y el Jefe. Nos
regaló sabiduría sobre viajar hacia el Hikurito.
Esa
madrugada nos fuimos a dormir con el corazón más contento y espíritu
engrandecido, el té entro como medicina y nos curó de complejos y prejuicios,
nos dio más magia.
Noveno Acto
La respiración eres tú
La respiración eres tú
Despertamos,
arreglamos todo para nuestra partida, no faltó el té de pericón. Paco no
llegaba y estábamos a punto de irnos cuando se escuchó su voz y sus pasos
firmes... Nos despedimos con abrazos cálidos y una promesa de volver para
nuestro proyecto documental.
Todos
los Niños del Pericón nos marchamos hacia la carretera, Concepción y Lalo
esperarían por un aventón hacia la Ciénega para después bajar a Oaxaca Centro y
dirigirse posteriormente hacia Huajuapan con el pequeño y único macho de
Yohualli; Collarcito. Memo y Jorge se quedarían hasta la siguiente semana pero
decidieron bajar y acompañarnos. M. y yo recargaríamos nuestros dispositivos y
bajaríamos hacia Oaxaca Centro para conseguir nuestros boletos hacia la Ciudad
de México.
Mientras
nos dirigíamos hacia la carretera, íbamos cortando pericón y hablando, hasta
que callamos y nuestra respiración se mezcló con nuestros pasos, se olvidaba
nuestro lenguaje para darle paso a nuestro cuerpo y al camino de regir nuestros
sonidos.
Décimo Acto
La tierra se ama y se defiende
La tierra se ama y se defiende
Regresamos
a Oaxaca Centro para la odisea por nuestro boleto de regreso. M. comenzaba a
sentirse algo enferma y terminamos optando por viajar en los transportes de los
maestros, habiendo solucionado la cuestión del regreso, dejamos nuestras
mochilas y Oaxaquita nos recibió con un concierto que nos levantó el espíritu y claro
está, con una tlayuda y caldito de verduras para avivar cualquier muerto.
El
regreso a casa fue una locura, nuestro camino tomó un aproximado de 9hrs,
pasamos por Nochixtlán y nos atendió Ruby en la parada mientras comprábamos
monchis.
M.
y yo tuvimos una de las pláticas más memorables que he tenido en mi vida, esa
mujer es ENORME y estoy infinitamente agradecida de que nuestras vidas y viajes
se hayan unido en amistad y magia.
La
noche cayó y yo estaba conmovida con todas las historias, con todas las
imágenes, me di cuenta que ese sentimiento extraño de pertenecer existe porque
de alguna manera yo estaba en casa.
Estoy
descubriendo las similitudes y diferencias que tienen los territorios de
México.
27
años después de haber nacido en un país que amaré por siempre apenas comienzo a
descubrir qué se siente ser una mujer mexican, un ser humano.
Creo que estoy re-aprendiendo mi identidad.
Creo que estoy re-aprendiendo mi identidad.
Siempre
se puede visitar lugares, pero nunca sabes que momentos y oportunidades te
tienen guardados.
Este
viaje me cambio, esta experiencia me cambio. Es por esto que viajo, es por esto
que no puedo dejar de viajar.
Contando
los días hasta la siguiente aventura.
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