Demasiado tiempo plegándome
ante el mundo
por una recompensa tan
pequeña –ser feliz, ser aceptado-
haciéndome el tonto y
tragándomelo todo
para permanecer en el grupo
de los normales
de los que callan
y ponen la sonrisa
y eso que yo fui desagradable
que a mí me odiaron
por mis palabras
por mis desprecios
por mis ideas
y ahora me pregunto
¿dónde está mi bilis?
¿por qué tanta moderación?
¿por qué tanta suavidad
con quien no se la merece?
-Cuando alguien más escribe lo que quisieras decir.
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