miércoles, 25 de agosto de 2021

Receta: Crisopeya de rejalgar picante

  Para el/la alquimista.

“Por su propia naturaleza, el oro no se corrompe; precisamente por eso es la más preciosa de todas las cosas. Cuando el artista (el alquimista) lo incluye en su dieta, la duración de la vida se hace eterna. Cuando el polvo dorado penetra en las cinco entrañas, la bruma se dispersa como las nubes de lluvia por el viento. Los cabellos blancos recuperan su color negro; los dientes caídos vuelven a crecer en su lugar. El viejo debilitado se convierte en un joven lúbrico; la mujer anciana derrumbada recupera su juventud. Aquel cuya forma ha cambiado y ha sabido sortear los peligros de la vida, ese tal es acreedor al título glorioso de Ser Verdadero".  

- Fragmento de Mircea Eliade en “Alquimia Asiática” tomado de los textos de alquimia más famosos de Asia, el "T'san T'ung-ch'i" (Unión de las correspondencias separadas).

Yo había descubierto un importantísimo secreto imantado al refrigerador de una poderosísima bruja, se leía lo siguiente; 

"Lista de mercado para el almuerzo colectivo o cómo descubrir los elementos constitutivos del universo":

Ingredientes

  • Extraños poderes de inspiración
  • Creencia en lo sobrenatural
  • Poderes de la magia
  • Aire puro 
  • Sol y agua
  • Fuego y tierra
  • Tribikos y kerotakis

Preparación de Crisopeya de rejalgar picante:

  • Póngalo todo a baño maría hasta obtener algo parecido al rejalgar.
  • Agregue algo que le suscite una extraña sensación de pertenencia y vuelva a mezclar todos los ingredientes. 
  • Recuerde que no puede obtener nada sin dar algo a cambio. Para crear, algo de igual valor debe perderse.
  • De una vida alquímica a los objetos y actos según su posición y su contenido.
  • Diga en voz alta "Ab eo, quod nigram caudum habet abstine terrestrium enim decorum est”
  • Reclámese de la estirpe de los alquimistas pues ahora sabe transmutar el oro.
  • Note cómo está rodeado de toda clase de seres, animales y energías.
  • Sírvase frío.

El detrás de páginas de este texto:

 “Exploración de las fuentes del río Orinoco” (1959), Remedios Varo

“Crisopeya de María la Judía” (1964), Leonora Carrington

Kerotakis 

El kerotakis es el más importante de los inventos de María la Judía, es un aparato de reflujo usado para calentar sustancias utilizadas en la alquimia y recoger sus vapores. Se creía que la reacción que tenía lugar en el kerotakis era una reconstitución mística del proceso de formación del oro que ocurría en las entrañas de la tierra.

Rejalgar

María estudió los efectos de los vapores de arsénico, mercurio y azufre sobre los metales, ablandando e impregnándolos con colores.  Su compuesto favorito de calcinación era el rejalgar, un mineral de color rojo anaranjado compuesto de sulfuro de arsénico, que a menudo aparece en las minas de oro.

“AB EO, QUOD” (1956), Leonora Carrington

En el respaldo de la silla dentro del cuadro de Leonora se leen las palabras bordadas en latín: "Ab eo, quod nigram caudum habet abstine terrestrium enim decorum est”, un fragmento del Asensus Nigrum, un oscuro texto alquímico de 1351. Su traducción aproximada sería: "Aléjate de lo que tenga cola negra, esta es, en verdad, la belleza de la tierra.”


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