Estos días escuché que los gatos
pueden subir árboles fácilmente pero les cuesta bajar porque sus uñas no están
diseñadas para ello sin embargo son capaces, en la mayoría de los casos, de
discernir desde que altura podrían partirse sus patitas y no pude evitar pensar
que es una buenísima manera de entender la sensación de estar al borde pero
tener completa consciencia de lo que pasaría si te avientas... por un lado
cuando te la juegas por algo, en el caso del gato la vida, en mi caso pues
igual, has decidido subir al árbol y aun teniendo la habilidad de anticipar la
altura en que todo puede valer madre, vas más allá, puede que un hijo de perra
o en caso del gato un perro amenace tu integridad y por esto tengas que ir más
allá, o en mi caso, los usos y costumbres que se supone están bien vistos en la
sociedad cdmxquense para una señorita o una mujer [wakala de pollo con el CDMX]
o puede que simplemente algo te mantuvo concentrado, en el caso del gato la
presa para jugar con ella antes de matarla, en mi caso la persecución de un
sueño antes de que muriera, fuese cual fuese la razón estas al borde con plena
conciencia de lo que podría pasar si saltas... puedes esperar a que en el caso
del gato; venga alguien de protección animal a bajarte, o en mi caso; que
llegaras tú y me contuvieras de saltar y fueses cable a tierra aunque la tierra
donde me abraces siempre va a temblar y no sé si los gatos se marean.
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