Siempre te mire desde lejos, lo que hacías con determinada y determinante torpeza para después encontrarte con las cosas más curiosas y en las situaciones más incoherentes.
Me hice la obnubilada ante tus mas terribles miedos, y te empuje hacia el acantilado las veces que quise, para después una vez en el aire te toparas con tu país de las maravillas.
Fui la primera en advertirte sobre aquellos entes viciados, y la última a quien escuchaste... te confieso que callaba por ambivalente y no por descuido. De cualquier manera siempre estuve ahí para recoger los pedazos de ti.
Me contuve de la indiferencia ante tus más sensatas decisiones, espero ya sepas que no era hostilidad sino hábito, tan sólo quería analizar las demás opciones.
Te he dicho poco aquel -te amo- se que debería más, pero a veces te pones difícil y me complicas el hacerlo. Igual ya va siendo hora de que me creas más y me discutas menos.
Me tome la libertad de jugar contigo a las escondidillas para probar cuanto deseabas encontrar(te)me.
Búscame del otro lado del espejo Alicia.
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