Que hay un tiempo para todo... un alguien para otro alguien, un lugar para cosa... y aún sabiéndolo seguimos sintiendo soledad, tristeza, desesperación... pasamos a ser cómplices de la dualidad, una ambivalencia que va desde el cuerpo al alma.
Paciencia... palabrita que desquicia inclusive al más ecuánime de los entes.
Sueños... materia de esperanza que nos mantiene libres del encierro mental.
Amor... abstracción en constante metamorfosis capaz de convertir los sentimientos en caleidoscópicas imágenes.
Estos últimos meses han sido justamente un revoltijo de paciencia, sueños y amor con sus respectivas dualidades, y ahora estoy a la espera desesperante de cumplir mis sueños, del amor y de la sonrisa.
Y no puede faltar en la ecuación de aquellos tres titanes la música que empapa mis momentos...
Por ahora, en este instante la paciencia y yo nos peleamos por los sueños, y mis sueños se encuentran obnubilados de amor... por ahí mi alma se siente un poco sola, y mi música es lo único que no es participe de las dualidades, es mi cable a tierra... tierra de nadie donde solo es necesario escuchar los acordes y melodías.
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