Me voy. A dos días de pisar tierras remotas, inimaginables antes para mi, las tendré ante mis ojos, oleré España, y tal vez algo más, saboreo sus infinitas posibilidades de ser quien soy, de saber quien soy.
El miedo se ha vuelto benevolente, ahora viaja en mi bolsillo pero no me pesa, la incertidumbre me devolvió la aventura, la duda se convirtió en ansia... ya quiero llegar y enamorarme de todo.
Un antes y un después a dos días...
La vida y yo hicimos un trato, el tiempo y yo ahora somos cómplices, a la tristeza le llego su menopausia.
Te amo casualidad... la más bella del mundo.
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