Son sin remedios de la vida... un día llegaron y sin avisar se fueron... de colores, de luz... me arriesgo a lo onírico y surrealista, pero solo porque después todo siempre es sometido ante el ojo de lo real y certero... yo ya no tengo prisa... lo que es, lo que será... ahí recaen mis anhelos.
Ya no tengo miedo, ya no me duele/s porque ya no existes...
No es que nunca paso, es que ya no tengo que pensarlo, ni sentirlo... no voy a sufrir más por tus complejos.
Existen instrucciones para olvidar... también para ser felices... a ti se te perdieron, y luego perdiste las mías... triste, triste... ya me hice otro manual... pronto alguien compartirá sus momentos... yo amaré realmente.
Te deseo lo mismo... hombre-piedra.
Recuerde el time de Pink Floyd.
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