Hay cosas que solo se aprenden de libros, porque a veces las experiencias que se plasman en palabras te enseñan mas que cualquier anécdota de café, porque los libros están a la mano, porque con algún marcador se hace énfasis, y no se olvida, pero a la vida no se le subraya.
Julio, su rayuela, que en páginas enseña, verdades para unos... ilusiones para otros.
Pero a veces a la verdad le hacen falta ilusiones, porque solamente estas son capaces de mover fieles, fieles que necesitan profundidad y superficie, porque habría que agradecer los extremos de cada ser así como los neutros, para que nada caiga en la profundidad absoluta, en su máximo alcance o sentido, y deje por ello de ser interesante, y para que nada caiga en la superficialidad absoluta, en lo epidérmico, en lo epidémico y pierda su sentido.